Especies

Lama guanicoe

Distribución: El guanaco es el ungulado silvestre Sudamericano de distribución más amplia en la región. Se encuentra desde el noroeste de Perú (S 8°), en el oeste y sur de Bolivia, al noroeste de Paraguay, y a través de los Andes de Chile y Argentina, donde su distribución se extiende hacia el este hasta la costa atlántica, y hacia el sur hasta las islas de Tierra del Fuego y Navarino (S 55°). El guanaco ocupa un amplio rango de ecosistemas áridos y semiáridos desde el nivel del mar hasta más de 4.500 metros de altura en los Andes. Se estima que más del 90% de la población total de guanacos se encuentra en Argentina, principalmente en la región patagónica.

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Subespecies: Estudios recientes basados en análisis de ADN mitocondrial reconocen dos subespecies:Lama guanicoe cacsilensis, distribuida en el norte entre los 8 y 20°S, y Lama guanicoe guanicoe, en el sur desde los 22 a 55°S. Mientras que la primera subespecie comprende poblaciones pequeñas y asiladas que no superarían los 3.000 individuos, la segunda se distribuye más continuadamente hacia el sur, totalizando alrededor de 600.000 individuos.

Población: La población prehispánica de guanacos se estima en el orden de los 30 a 50 millones de individuos. A partir de la colonización europea y la introducción de herbívoros domésticos, la población total declino drásticamente.

En la actualidad, la población total se encuentra alrededor de los 600.000 individuos (el 10% o menos de los existentes 100 años atrás) y ha perdido el 60% de su área de distribución original. En el sur de su rango de distribución geográfica, donde es más abundante y su distribución espacial es más continua, las poblaciones de densidades relativamente altas son escasas, pacialmente restringidas, y se encuentran separadas por cientos de kilómetros donde las densidades son muy bajas (menos de 2 guanacos por km2) o nulas.

En los casos de Perú, Bolivia y Paraguay, la especie esta severamente amenazada. En la actualidad se cuenta con números estimativos de las poblaciones de guanacos por país, y urge la necesidad de realizar censos con metodologías comparables.

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De acuerdo a la última evaluación realizada por el GECS para la Lista Roja (2008), los guanacos fueron categorizados como de Preocupación menor http://www.iucnredlist.org/details/11186/0. Dada la heterogeneidad del estado de conservación de las poblaciones de guanacos de los diversos países de la región el GECS está trabajando en una re-categorización a nivel sub-población ya que entendemos que la categoría “Preocupación menor” no corresponde a muchas de las poblaciones de guanacos que están actualmente amenazadas.

Ecología General: El Guanaco es una especie poligínica por defensa de recursos en dónde las hembras son atraidas por un sitio de forrajeo favorable defendido por un macho territorial. Las unidades sociales primarias son los Grupos Familiares, los Grupos de Machos, y los Machos Territoriales Solitarios. Las poblaciones son sedentarias o migratorias. Mientras el macho territorial puede rechazar las hembras que intentan entrar en un Grupo Familiar y territorio, no controla los movimientos de las hembras si éstas abandonan el grupo. Esta característica los diferencia del clásico sistema reproductivo « harem ». Las hembras paren anualmente en la primavera, iniciando los ciclos foliculares y copulando aproximadamente dos semanas después del parto.

El guanaco es un herbívoro generalista de selectividad intermedia. Esto implica que es capaz de consumir la mayoría de las especies de plantas disponibles, y en proporciones importantes tanto a los pastos e hierbas como a las especies leñosas, principalmente arbustos. El ovino doméstico es también generalista de selectividad intermedia en términos de su estrategia de forrajeo. Estudios llevados a cabo en la Patagonia han mostrado que guanacos y ovinos se solapan significativamente en sus preferencias dietarias, y aunque son capaces de consumir alrededor de 100 especies de plantas, el 80% de sus dietas está compuesto por solo 17 especies de plantas disponibles en el ambiente.

Las primeras estimaciones del área de acción de los grupos de cría obtenidos por radiotelemetría en el este de la Patagonia, muestran que éstos ocupan territorios acotados, de entre 2 y 9 km2, estables en el tiempo y en el espacio. Por otra parte, estimaciones en una población del oeste de Argentina, en Mendoza, resultaron en áreas de acción de uno o dos ordenes de magnitud superiores, correspondientes a individuos que se desplazan estacionalmente más de 80 kilómetros. En ambientes de cordillera de Chile centro norte, los guanacos tienen desplazamientos altitudinales influenciado por condiciones climáticas, variando entre 1.000 y 4.400 msnm, haciendo variar el área de acción entre 65 y 163 km2.

El número de guanacos por grupo influencia por un lado el tamaño del área de acción, y por otro la forma en que los individuos invierten su tiempo entre la alimentación y el comportamiento de vigilancia para la detección del puma, su principal depredador. Por esto, es importante considerar que en los animales altamente sociales como el guanaco, los procesos de densodependencia inversa en poblaciones pequeñas, conocidos como efecto Allee, aumentan la probabilidad de extinción a densidades bajas. Particularmente, en los animales que tienden a agruparse, las poblaciones pueden declinar rápidamente si un tamaño de grupo mínimo es necesario para reproducirse exitosamente o para sobrevivir a los depredadores.

La depredación por pumas se ha descrito para poblaciones de guanacos de alta densidad en Chile y Argentina. Recientemente, el puma ha recolonizado gran parte de su rango de distribución original en el área, y su efecto sobre las poblaciones de guanacos puede ser significativo y tender a incrementarse en el futuro cercano.

Modalidades de manejo: La especie se encuentra en el Apéndice II de CITES en todos los países de su área de distribución. Mientras que en el caso de Argentina, el Plan Nacional de Manejo establece que solo puede exportarse la fibra proveniente de la esquila de animales vivos, en Chile está autorizada la realización de sacas y la exportación de cueros y carne.

En Perú, y más intensamente en Argentina, la captura, esquila y liberación de guanacos silvestres está cobrando mayor intensidad particularmente durante los últimos cinco años. Las iniciativas de esquila de guanacos silvestres comenzaron hacia fines de la década de 1990 en la Patagonia argentina, y han crecido rápidamente, en particular en la provincia de Río Negro en donde más de 11.000 guanacos han sido capturados para ser esquilados y liberados desde 2003 en sólo 7 establecimientos, produciendo más de 4.500 kilos de fibra. Se desconocen los efectos a largo plazo que tendría este tipo de manejo en poblaciones silvestres.

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En contraste, existen criaderos de guanacos para la obtención de fibra, donde los animales se encuentran bajo total control por parte del hombre. La formación y el mantenimiento de los planteles de criadero requieren de la extracción de guanacos (adultos o chulengos, palabra que designa a las crías) de las poblaciones silvestres, resultando para éstas una situación similar a la cosecha.
Entre ambas modalidades de manejo, solo la de uso en silvestría podría contribuir de manera efectiva y directa a la conservación de la especie, si se logra dar cuenta de los efectos de este tipo de manejo sobre los procesos biológicos y ecológicos de las poblaciones, de modo de implementar un plan de manejo efectivo que asegure su funcionalidad.

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Modalidades de manejo:

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Amenazas para la conservación de poblaciones silvestres:

  • Amenazas directas
    a. Degradación y fragmentación del hábitat
    b. Caza y saca no planificada
    c. Interacciones interespecíficas con el ganado ovino y especies introducidas
    d. Fragmentación de la población por alambrados de puestos ganaderos
    e. Eliminación de guanacos de los predios por ser considerados competidores del ganado doméstico

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  • Amenazas indirectas
    a. Debilidad institucional
    b. Falta de áreas protegidas efectivas
    c. Falta de información sobre efectos de los tipos de uso e implementación de planes de manejo
    d. Falta de incentivos de participación local en planes de manejo